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Una mujer, una isla, una historia. ¿Todas las historias?

abril 3, 2010

Cuando un espectador se detiene frente a una obra de arte pueden suceder muchas cosas, pero las posibilidades generalmente oscilan entre la contemplación y la pregunta. Queremos ver, sentir, disfrutar, pero también conectarnos, entender. Ser curador de arte contemporáneo permite en muchas oportunidades ser un espectador privilegiado, que no sólo puede pararse frente a la obra sino también observar de cerca su proceso de aparición, entablar conversación con el artista, escarbar en el sentido íntimo de la creación e intentar interpretar, sumando lo que ve en la pieza con lo que puede percibir durante su contacto con el momento del hacer.

Estar frente al trabajo de Alida Martínez es una experiencia compleja. Su obra está llena de una fuerte carga emotiva y vivencial ante la cual es imposible permanecer indiferente. La potencia de las imágenes que construye pueden incluso remover emociones dolorosas, apuntan a desnudar situaciones sociales y aspectos de lo femenino sobre los que muchas veces evitamos fijar la atención para mantener la sensación de vivir dentro de la “normalidad”. La complejidad se recrudece cuando además de enfrentarnos con realidades que quisiéramos olvidar lo hace desde un andamiaje conceptual completamente sólido y una expresión formal que se sirve de elementos simples, tomados de la cotidianidad. La sencillez de los objetos es sólo una vía para sostener un complicado entramado simbólico que atraviesa con una mirada muy crítica la experiencia de ser caribeña.

“For sale in Aruba only” es una reunión de recuerdos, de pensamientos, de imágenes. Es una colección de vivencias significativas y como toda colección cobra sentido desde las relaciones entre sus elementos y no sólo desde la observación de un objeto aislado. Vista por partes la instalación nos presenta un conjunto de colchones a los que se asocian igual cantidad de elementos, tomados de la vida diaria o construidos a partir del collage. El primer elemento simbólico es el colchón mismo, que actúa como soporte y conecta con la imagen del cuerpo como asiento de la mente y las emociones, pero también como metáfora del aislamiento individual y de la geografía insular. Frente a nosotros se despliega un archipiélago de colchones, un archipiélago de individuos, un archipiélago de recuerdos. Luego cada objeto cobra su propio sentido individual y se resemantiza desde sentidos relacionales. Mediante el uso de estos objetos cotidianos, dotados de simbologías particulares, la pieza pone en evidencia el entramado vital.

Unos audífonos permiten al público escuchar comentarios en los que la artista reflexiona libremente sobre la memoria como centro de la experiencia vital. Un recipiente con suero, llamado en papiamento awa di vida, puede ser entendido como imagen del flujo del sustento y la comunicación, es devenir, es nutrición y curación, es símbolo de vasos comunicantes, de interacción con los demás.

Más adelante la silueta de una escalera, dibujada usando frijoles rojos, refiere de manera directa al avance hacia las metas, pero además usa la semilla como símbolo del principio generador de vida y pensamiento. La silueta de una cabeza blanca sobre fondo negro es un elemento de protección y reitera el uso de textiles y patrones en el trabajo de la artista. Una botella de medicamentos llena también de frijoles rojos porta la etiqueta “Frágil”, la cura de las enfermedades pasa por la acción de encontrar sustento. Las semillas son comida al mismo tiempo que simbolizan costumbres, pensamientos y hábitos de una cultura.

La silueta pespunteada de un vestidito infantil es la sombra de una presencia. Un niño ausente, convertido en recuerdo, su desaparición no se explica, pero la imagen del dólar sobre su pecho denuncia que la vida puede ser convertida en mercancía, en objeto de cambio, porque en el sistema actual los valores económicos son puestos por encima de los derechos humanos.

Un micrófono encendido, colocado frente a un colchón vacío permite al espectador actuar frente a la pieza. La posibilidad de comunicarse con el cuerpo simbólico rompe con lo estático de la imagen plástica. Al permitir la acción de “hablar en público” el vacío se puede llenar con palabras; además es clave la intención de poner el acento en la actividad de los medios de comunicación masiva en el mundo
actual. Los medios de masas han devenido en escenario de lo político como espectáculo, mientras que el arte da a los individuos la posibilidad de abrir espacios de expresión más directos y más significantes.

Sobre otro colchón una imagen del cerebro. Su forma recuerda al laberinto, pero simbólicamente la artista quiere insistir en que el cerebro es una metáfora de las actividades de la mente humana, es el centro orgánico donde residen los pensamientos, sentimientos y sensaciones. También puede relacionarse metafóricamente con la matriz, ambos representan espacios para contener, ambos son mundos dentro del mundo.

Un celular, en cuya pantalla encendida aparece el texto: “P.S: Aún te recuerdo”, continúa entablando diálogo con el espectador, refuerza la sensación de que la memoria es relación, es vínculo, es comunicación. El dibujo de una red, atrapando trozos de laberinto, superpuesta al perfil silueteado de una cabeza representa la acción de atrapar los pensamientos, de capturar los objetos, se abre al mundo para rendir frutos.

Los jabones en su rudimentario empaque marcado con la frase “For sale in Aruba only” insisten en la noción de souvenier. Su función tiene que ver con la acción simbólica de limpiar la mente, para poder transitar el laberinto con facilidad, al limpiar desde el recuerdo podemos encontrar la clave para comprender el orden “no sistemático” del mundo.

Finalmente, o para comenzar porque el principio y el fin se cruzan en esta instalación, una foto tamaño natural del hijo de Alida apunta hacia los objetos, invita a mirarlos y refuerza su valor. Muchas frases surgen cuando la artista habla de esta imagen, dice: “mi hijo muestra mis preguntas y mis respuestas”, “mi hijo es mi vida y es mi recuerdo”. Simplemente podemos entender que recordar es atesorar la vida, ponerla en dimensión de valor tanto si los recuerdos son hermosos, como si son tristes o confusos.

El mundo cotidiano es el ineludible escenario de la vida. Cada día estamos envueltos en una red de situaciones que construyen nuestra existencia, modelándonos al tiempo que se modelan por efecto de nuestras acciones. Todo lo realmente importante ocurre en el permanente flujo de los pequeños sucesos del día a día. El cuerpo es la herramienta y la metáfora, el lugar primero del hacer y del recordar. Porque vivir es desentrañar sensaciones que terminarán convirtiéndose en recuerdos y el cuerpo es entonces el templo de la memoria, la última repisa para exhibir nuestros más personales souveniers.

Esta obra es una colección de recuerdos puestos en relación. En un esfuerzo por entender el mundo “For sale in Aruba only” se nos presenta como el mapa de una búsqueda personal que toca, en su definitiva intimidad, la vida de todos los hombres.

La noción de laberinto funciona como imagen generadora. El cerebro es un laberinto, la permanente construcción y reconstrucción de la memoria es otro laberinto, la cultura con sus infinitos condicionantes puede ser asumida como un laberinto.

La intención final de esta pieza no es exhibir una colección sino un mundo construido desde las relaciones. Las palabras que se repiten en toda la descripción son cuerpo, memoria, comunicación, vida. Alida Martínez establece como elemento ordenador la frase: “Dónde empieza esa guerra si no es en el mismo ser, su mente, contaminada y sin respuestas a una propuesta que da la vida… la existencia en su totalidad, sin barreras, pero si, con un solo fin: LLEGAR… hacia dónde…? Si la infinidad está dentro de nosotros mismos…” Ella afirma que esta sentencia es su propio laberinto. Encontrar la solución es desentrañar la memoria, limpiar la mente y el espíritu, buscar la protección de lo trascendente, ligarse con sus orígenes múltiples y revelar el sistema de relaciones infinitas sobre las que se construye su vida.

Al intentar responder esta pregunta aborda el intento de explicar la dinámica del mundo desde la comprensión de la dinámica individual. Parafraseando a Octavio Paz, el hombre no está en la historia: es la historia. De la misma forma esta obra y su creadora no están en el Caribe, son el Caribe. Múltiple, complejo, lleno de contradicciones y situaciones superpuestas. Laberinto, lleno de laberintos. Islas, llenas de islas.

Susana Quintero-Borowiak.
Publicado en el catálogo de la instalación: For sale in Aruba Only. Insight Foundation. Princes Bernhard Cultuurfonds. Aruba, enero 2009.

Proyecto de la instalación For Sale in Aruba Only (detalle)

Proyecto de la instalación For Sale in Aruba (detalle)

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From → Catálogos

2 comentarios
  1. Sistemas Optimistas, fuente dónde saciar mi sed de arte, textos fluidos que ponen la máquina de mis ideas a funcionar!!

    • Gracias Jesus, tus trabajos son bien interesantes. Mi ultimo proyecto es una pagina web sobre espacios para el arte en Bogota. Puedes consultarlo aqui deartistasbogota.net

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