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Francisco Hung. Mirada Íntima. Selección de dibujos del legado familiar

abril 3, 2010

Museo de Arte Contemporáneo del Zulia. Maracaibo. Reseña ArtNexus 73.

Francisco Hung. Mirada Íntima. Selección de dibujos del legado familiar, es la primera exposición dedicada especialmente al trabajo dibujístico de este importante artista venezolano. Nacido en China en 1937, de madre venezolana, y muerto en Maracaibo en 2001, Hung llegó a Venezuela a los 10 años de edad para establecerse en la ciudad de su familia materna. Su trabajo más reconocido es su obra pictórica, adscrita a la corriente abstracto expresionista, en la que destacan el ímpetu gestual, los grandes campos de y la fuerza expresiva. Pero en paralelo a esa pintura de notoriedad internacional Hung realizó de manera constante una labor de dibujante, que casi siempre se circunscribió a su espacio más íntimo y personal. De allí el nombre la muestra y su importancia en el contexto del arte venezolano. Mirada Íntima muestra una faz casi desconocida de uno de los principales exponentes de la vanguardia nacional.

La muestra reúne alrededor de 180 dibujos de los más diversos formatos y soportes y técnicas (tinta, acuarela, lápiz, creyón) y ocupa los niveles medio y superior de la Sala 1 del Museo de Arte Contemporáneo del Zulia en Maracaibo. El amplio espacio de la sala, que en algunos puntos cuenta con techos a triple altura, está dotado de iluminación natural que entra por un gran ventanal vertical y está utilizado como escenario neutro que permite la contemplación de los dibujos sin el uso de ningún recurso museográfico teatralizado. La museografía apuesta por la pulcritud. Mientras que el concepto curatorial sigue la línea indicada por el título y aspira mostrar la conexión temática entre los dibujos de Hung y su mundo íntimo. Los subconjuntos que dividen la muestra se relacionan con los temas recurrentes del artista en su ejercicio cotidiano de dibujo: su propia imagen, su familia, sus mascotas, las noticias y todo aquello que merecía la atención de su mirada.

Al entrar al primer espacio el visitante es recibido por una serie de autorretratos que muestran acción constante del artista para reconocer y fijar su propia fisionomía. Podemos recorrer el rostro del artista a través del tiempo y observar como se investía a si mismo dentro de diversos personajes: como un anciano con una estrella en la frente, como un guerrero clásico de pie y con espada al cinto, como dibujante. Cada imagen contiene una posibilidad autoidentificada de la personalidad del artista, lo que nos permite observarlo desde la mediación de su propia percepción.

El siguiente conjunto reúne los retratos hechos a la familia. Son imágenes directas de los rostros de sus amigos y familiares, el conjunto es colorido, reúne acuarelas de pequeño y mediano formato junto a dibujos a tinta de ejecución rápida.

Al subir al segundo nivel de la muestra encontramos un par de obras bastante particulares y completamente desconocidas hasta ahora. Grandes dibujos de casi nueve metros de largo realizados sobre rollos de papel de arroz. Cada pieza es en si misma un compendio del trabajo del artista. Contienen imágenes familiares, trabajo gestual y caligráfico, todo desplegado en un esquema compositivo libre pero ajustado a la verticalidad del papel. Son simplemente impresionantes, las imágenes presentadas en secuencia no sugieren ninguna intención narrativa pero funcionan como una expresión visual de la multiculturalidad de Hung, alimentado de la tradición china y de las vanguardias occidentales.

Avanzando en el espacio se exhiben dos grandes pinturas del artista, una completamente gestual de la década del 60 y otra figurativa de 1998. La inclusión de estas piezas busca mostrar los elementos comunes que hay en todo el trabajo de Hung. Luego nos encontramos con dibujos dedicados a animales: sus perros y la tauromaquia, las obras conservan el mismo tratamiento rápido de la línea y vibrante en el colorido que está presente en el resto de la exposición.

Para cerrar las dos últimas salas reúnen obras con cuatro temas bien diversos: los pictogramas, la cotidianidad familiar, el dibujo erótico y la caricatura. Los pictogramas son ejercicios gestuales rápidos donde se evidencia con fuerza el vínculo del dibujo de Hung con los ejercicios caligráficos. Mientras que en los dibujos familiares y eróticos puede leerse una especie de crónica amorosa. Su esposa que lo acompaña, sus hijos que crecen y los amigos cercanos que comparten el espacio del día a día, todos están allí como objeto de retrato y depositarios de afecto. Finalmente las caricaturas muestran a Hung como un asiduo telespectador y están llenas de imágenes tomadas de las noticias y el comic.

Mirada Íntima permite al visitante acercarse a un aspecto casi desconocido del trabajo de Francisco Hung, pero además es una ventana para observar el mundo a través de sus ojos. Pocas exposiciones ofrecen una oportunidad tan clara de acercarse a la vida privada de un artista sin otro recurso que sus propias obras.

Susana Quintero-Borowiak. Maracaibo, julio 2009.

Autorretrato. Fotografía: Alexander Hung

Autorretrato en blanco. Fotografía: Alexander Hung

El canto de la guitarra. Fotografía: Alexander Hung

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