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Edison Parra. Paisajes Verticales

abril 3, 2010

El paisaje es una construcción humana. Es un sistema de relaciones, establecido entre elementos naturales o fabricados, mediante el cual se da sentido al entorno. Los objetos del mundo son ordenados a través de la cultura, de la mirada del hombre, de la percepción del artista.

Así, Edison Parra se acerca al territorio guajiro aislando un elemento cotidiano y convirtiéndolo en signo. El horizonte de la Guajira está atravesado por trazas verticales, objetos precarios, postes artesanales que soportan un irregular tendido eléctrico. La mirada de Edison Parra rescata esta imagen, la abstrae de su contexto y la transforma en un elemento geométrico aparentemente autónomo. Se establece allí una doble operación de apropiación y síntesis. La obra está vinculada a lo local, la referencialidad es directa, pero el mecanismo de representación no lo es. Sólo se imita el contorno y, en algunos casos, se alude tenuemente al horizonte.

La indagación en el entorno y la síntesis de los elementos producen un tema, una imagen simple, que se multiplica en diferentes texturas y medios. Una tercera operación surge dentro del taller. “El postecito”, definitivamente geometrizado, es reproducido en pinturas, dibujos y tapices. Cada medio confiere unos rasgos estéticos particulares a la imagen. Lo específico se hace múltiple. En la elaboración la materia busca prevalecer sobre la idea que demarca su forma.

La exposición propone tres vías para interpretar esta serie de trabajos de Edison Parra, tres vías entre las muchas posibles, dos referidas a la imagen representada y una a la materialidad de los objetos.
En primer lugar nos ocupa la conexión directa entre este conjunto de obras y su entorno. Conexión que se manifiesta en la referencialidad de la representación. La imagen del poste remite al poste, remite al lugar específico en el que se encuentra el objeto, habla de la idea de paisaje. En este sentido el trabajo de Edison es profundamente local, arraigado a un territorio del que extrae un tema simple para desarrollarlo reiteradamente, de forma casi obsesiva.

El poste de la obra es un extracto del paisaje Wayüu. Una imagen cuyo referente directo puede ser encontrado sin dificultad por cualquier transeúnte de la vía entre Maracaibo y Sinamaica. Acercarse desde aquí a las piezas reunidas en Paisajes Verticales puede darnos argumentos (bastante socorridos) para hablar de la precariedad de las comunidades rurales e indígenas, del ingenio que acompaña a los intentos de satisfacer necesidades básicas, serviría para mencionar la economía de subsistencia o el aprovechamiento de los desechos. Para la interpretación crítica este podría ser el lugar de la raíz, la demostración del vínculo directo entre el artista y su contexto inmediato.

Pero los elementos que Parra extrae del paisaje son imágenes de postes al tiempo que dejan de serlo. A fuerza de síntesis los paisajes verticales se convierten en signos, trazas de una imagen, obras cuya cualidad representativa depende de la cantidad de información que el espectador posee para completar el sentido. Los postes pueden ser postes si conozco la investigación de Parra, si he recorrido la Guajira o si alguna vez la necesidad me hizo levantar uno. Estos postes de la imagen no necesitan de su referente para se aprehendidos. Son objetos autónomos, en el sentido de la representación, y como elementos abstractos pueden significas cualquier cosa o ninguna.

He allí una segunda vía de interpretación posible en Paisajes Verticales. Olvidando el localismo estas obras nos proponen una reflexión sobre los temas de la representación y la autonomía en el arte contemporáneo. Las piezas se hacen flexibles, maleables, multívocas, a partir de la síntesis de la imagen. El referente desaparece y la intención representativa se disuelve en la indagación estética. Aunque parezca contradictorio la forma de representar convierte a la imagen en un elemento abstracto, autorreferencial.

Y es la forma de representar lo que nos da una tercera perspectiva de lectura para la obra de Parra. Una perspectiva dentro de la cual el tema es una excusa para experimentar sobre la materia y las técnicas artísticas. Paisajes Verticales agrupa pinturas, en el sentido estricto del término, junto a tapices, alfombras, escudos y volúmenes elaborados con la técnica artesanal wayüu, además de dibujos, encáusticas y tapices intervenidos con gruesas capas de pintura blanca.

La experimentación y el sentido potencial de producción seriada marcan todo el trabajo. Edison experimenta con los materiales, mezcla pigmentos y ceras, calienta los papeles para producir texturas en la capa coloreada, usa colores metalizados en las pinturas para imitar pátinas nobles, proyecta tapices que serán tejidos por los artesanos a su cargo. La diversidad de técnicas hace que el tema se pierda, convertido definitivamente en signo seriado. Este proceso produce un resultado matérico denso, definible parafraseando a Barthes: si la imagen es la nada del objeto, la materia lucha aquí por ser el todo de la obra.

Vista general el día de la inauguración

Totems

Alfombras y pintura

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