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Carlos Medina. Superficies Esenciales

abril 3, 2010

Galería Art Nouveau. Maracaibo; Venezuela. Noviembre 2009. Publicada en Art Nexus.

La obra de Carlos Medina (Barquisimeto, Venezuela, 1953) responde a una curiosa indagación sobre las posibilidades de capturar y trascender la materia. El escultor se ha paseado por distintos materiales y formas expresivas a lo largo de su carrera, desde volúmenes sólidos en mármol o madera hasta la levedad de objetos construidos con finos capilares de metal e hilos de nylon, todo su trabajo se ha encaminado a develar lo esencial de la materia a partir de la concreción real de una forma física.

De allí el título de esta muestra, Superficies esenciales, que reúne treinta piezas realizadas a lo largo de los últimos cinco años. Las obras, de pequeño y mediano formato, pertenecen a varias series en las que Medina ha centrado sus más recientes investigaciones. Cuadrados, Gotas, Hojas, Superficies son todas piezas que destacan por su levedad, por su capacidad para convertir las formas geométricas en elementos sutiles dotados de una sensación de ingravidez y plasticidad casi orgánica.

La pequeña sala de la galería podría lucir abarrotada al contener treinta obras, pero el juego propuesto por el artista es hacer de la escultura un objeto en proceso de desaparición, aunque siempre un objeto, de presencia incuestionable. El montaje ayuda a reforzar esta sensación. Las obras más grandes, y de presencia más fuerte, se distribuyen simétricamente en la sala marcando puntos focales y dejando espacios “vacios” para las piezas más leves, marcando un ritmo que favorece la comprensión de los conceptos desarrollados por el artista.

Los papeles, de la serie  Cuadrados, son suaves pliegues que dan la sensación de emerger de la pared, como si cayeran combándose sobre el muro que los soporta. Blancos, limpios, estructuralmente sencillos, los Cuadrados de  papel están instalados de tal forma que sus bordes fijos parecen fundirse con el fondo, disuelven el límite entre la obra de arte y su entorno.

Luego, los Cuadrados metálicos establecen una relación formal directa con sus homónimos de papel. La exposición reúne piezas de distintos formatos de esta serie, incluyendo un conjunto de seis múltiples presentados, usando sus embalajes de madera como bases, en una pequeña vitrina al fondo de la sala. Realizadas en planchas metálicas, cortadas con la técnica de  “Chorro de agua” y tratadas con diversos agentes naturales (como jugos cítricos, vinagre, sal marina o exposición a la humedad nocturna) para lograr una oxidación que reporte texturas ricas en una superficie muy simple, estos Cuadrados exponen la ambigüedad de la materia. Lo rígido se hace flexible, lo permanente muestra las cicatrices del tiempo.

La serie Gotas son volúmenes realizados en aluminio y cobre o aluminio y bronce en los que la presencia escultórica se expresa en una formalidad refinada. Presentados en situaciones diversas, crean sensaciones completamente distintas. Así, en el caso de las Gotas colocadas sobre un soporte horizontal priva la noción de volumen, en las piezas sostenidas en diagonal por hilos de nylon la posición favorece la ilusión de dinamismo, mientras que en la serie de Gotas encerradas en cajitas de madera y veladas por un acrílico lechoso el volumen parece disolverse en una negociación inconclusa con las posibilidades del plano.

Las series Superficies y Hojas obedecen a la misma estructura formal y conceptual. En ambas series la construcción visual se funda tanto en lo presente como en lo ausente, logrando desnudar la relación entre forma y vacío intrínseca en toda escultura. Las piezas, hechas con delgados capilares metálicos, flotan sostenidas del techo por imperceptibles hilos, se apoyan levemente en sus bases o surgen de la pared estableciendo ángulos y sombras. Estas tenues siluetas tienen la capacidad de construir volúmenes virtuales a partir de sus tensiones internas y su relación con el entorno. No hay en ellas un adentro o un afuera, son traslucidos esqueletos capaces de resumir en sus formas infinitos problemas artísticos abordados a lo largo de toda la historia de la escultura, capaces de modificarse en la medida en que se modifica la luz o el punto de vista del espectador, pero sin apelar a ningún artificio óptico. En estas piezas Medina se vale del uso de la línea de contorno para definir superficies y volúmenes sin perder la esencia de la materia escultórica. Y es en este punto donde podríamos encontrar un resumen de la reflexión de Medina: la posibilidad de expresar con la materia aquello que trasciende la materia, la esencia misma de los objetos sólo manifiesta en la presencia de los objetos.

Susana Quintero-Borowiak.

Superficie III

Gotas

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